
Ya se sabe que en el fútbol inglés las tradiciones son como sagrados mandamientos, así que en estas fechas se cumplió la costumbre. Cuando aún estábamos saboreando los partidos de Boxing Day y de fin de año, Henry y Scholes volvieron a casa por navidad. El retorno de dos hijos pródigos no ha podido ser más dichoso. Una entrada en escena con gol-partita para uno y saludo-victoria al "vecino ruidoso" del otro. Y todo en la vetusta e idolatrada FA Cup. Inglaterra siempre se presta al mito.
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