
En la gala FIFA Ballon d'Or de ayer desfilaron grandes leyendas del fútbol. Saludos protocolarios, colección de trajes de sastre, traducción simultánea y demás ritos ceremoniosos. Me quedé con un detalle que pasó inadvertido entre tanta fastuosidad, acaso nimio frente al augusto balón áureo. Antes de leer el nombre del Mesías, Ronaldo -el único- se acordó del denominador común de los presentes, la razón de ser y de expresarse de todos los eximios deportistas allí reunidos. Desde la humildad, y entre balbuceos, tal vez asaltado por la nostalgia, dejó una cita para la posteridad: "Gracias al fútbol". "Que tanto nos da y tanto nos enseña" se guardó quizá.
Gracias a ti también, Fenômeno.
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